lunes, 26 de octubre de 2009

YA QUIERO MUERTOS DEL OTRO LADO

Por Alejandro Almazán
Tijuana, Baja California.- El R15 tenía el mismo espíritu salvaje del policía municipal que los encañonó. Luego, con la voz seca de quien está acostumbrado al uso descarnado de la violencia, el agente bramó: –¿Qué, nos están grabando pa’ matarnos, cabrón? –gritó y nos arrebató el celular con coraje. Los filmábamos con el celular porque era una locura que nos pidieran 80 dólares para soltarnos por un delito que no existe en código penal alguno: cargar una botella de whisky, sin abrir. Pero el otro municipal, con una mirada cargada de desprecio y una pose de quien alquila un rifle en la feria para acribillar patos de plomo, irrumpió como bala: –Si quisiéramos, ahorita mismo les reventábamos la cabeza, pinches putos. Ninguno de los dos policías bromeaba.
La mañana de ese sábado 26 de septiembre, el teniente coronel Julián Leyzaola Pérez, responsable de la seguridad pública en Tijuana, había dicho a la prensa: “Todos los agentes tienen la orden de tirar a matar”. El permiso para matar es la respuesta de Leyzaola a la declaración de guerra de Teodoro García Simentel, a quien llaman El Teo, un rencor vivo que se ha convertido en el narcotraficante más buscado de Tijuana.
El Teo dio hace días el banderazo para arrancar la cuarta ola de atentados contra los policías municipales. No es que éstos sean unos héroes o incorruptibles. No. Lo que ocurre es que Leyzaola, un militar obstinado en depurar los cuerpos policiales, se la ha pasado corriendo o enviando a prisión a los agentes corruptos; y éstos, para salvar el pellejo, decidieron abstenerse temporalmente de ayudar al Teo a secuestrar, asesinar o quebrar destinos. Y el narco, cabreado, está cosiendo a balazos a los municipales.
Todo eso, claro, lo supimos en el transcurso del día, antes del arresto. Porque a eso respondía el viaje a Tijuana: saber por qué, en nueve meses, El Teo ha ordenado matar a 40 policías. Eso sin contar los 105 que, en total, han muerto desde que el gobernador José Guadalupe Osuna asumió el cargo en 2007.
El operativo se desplegó con máximo rigor. En el Seven Eleven de la Revolución y la calle Nueve, seis municipales llegaron con sus R15 apuntando hasta a los fantasmas. Uno se paró en la entrada; otro, como si tuviera ojos en todas partes, apuntó hacia donde permanecía una niña que compraba galletas (por cierto, se puso a llorar); tres más se dispersaron sobre la banqueta, y el último, un tipo que se creía Rambo, se surtió de comida rica en azúcares y carbohidratos. Nada
de qué alarmarse: el comandante había ido a comprar al pequeño super.
Aunque aquello parecía más una ridícula escena de las películas de los hermanos Almada, no dejaba de asustar. Y cómo no: apenas el viernes 18 de septiembre, Javier Viruete, entonces delegado de la Policía Municipal en la zona Playas, llegó a eso de las 10 y media de la noche a un
Oxxo. Llevaba escolta porque sabía que los sicarios de El Teo estaban enojados con él.
Viruete compraba comida chatarra cuando aparecieron dos camionetas. Y empezó el rafagueo. Arturo Flores fue el primer agente que murió: lo agarraron por la espalda. A Napoleón García se le atascó el R15 y lo acribillaron de frente. Marcos Kuk quedó en medio de los matones. No se la perdonaron. Después de que los gatilleros acabaron con su dotación de balas, huyeron sin que nadie los siguiera.
Viruete salió vivo para contarla.
Así que estar en un Seven Eleven con seis policías municipales era estar en el lugar equivocado. Quizá esa fue la causa de que todos los clientes huyeran como si hubiese llegado la peste.
Al final, quien estaría en el sitio equivocado, a la hora equivocada, sería el policía Carlos Chapot. Conducía una Voyager sobre la avenida Lázaro Cárdenas cuando se le emparejó una Liberty blanca. Ahí lo abrasaron a tiros. Los sicarios dejaron 58 casquillos percutidos de unos cuernos de chivo que, según la procuraduría, fueron ya usados para matar a otros cuatro municipales en abril pasado, también en un Oxxo. Los pistoleros todavía se tomaron su tiempo y, con delectación, dejaron sobre el cadáver una de esas cartulinas que funcionan como una especie de boletines de prensa del narco: “Esto les va a pasar a todos los que se le acoplen al bravo de Leyzaola”.
El policía que se sentía Rambo tarda en dejarse convencer para dar la entrevista. En el estacionamiento de un hotel, y escudriñando siempre a su alrededor, el agente suelta su perorata didáctica: Sí, es cierto lo que se anda hablando.
Un sicario al que le dicen El Choche y un ex placa (policía), el Salvador Peralta, son los que nos andan invitando a jalar con el CAF (cártel de los Arellano Félix). Y como nos hemos negado, se han soltado cabrón las balaceras. Por eso andamos en convoys. Ya andar solitos es ponernos la cruz en la frente. Y pos ni que estuviéramos locos y pendejos para no dejarnos acompañar.
Esta es la cuarta vez que El Teo se pone a matar placas. Todo se soltó por ahí del 15 de septiembre, cuando mataron a unos compañeros en Playas. O quizá antes, por el 23 de agosto, cuando por las radios, quién sabe quién, nos puso narcorridos y anduvo diciendo que esto iba a ser el matadero, que el jefe Leyzaola iba a valer madre.
Tú no eres de aquí, así que igual ni sabes, pero ese día, el 23, los guachos arrestaron al Cabezón (Moisés Ruiz); ese cabrón es compadre de El Muletas (Raydel López, brazo ejecutor del Teo), del Gordo (Juan Rey Chan) y del Chore (Alejandro Ochoa). Los guachos le encontraron un lanzagranadas.
Cuando le preguntaron que pa’ qué quería esa chingadera, El Cabezón dijo que era pa’ matar al jefe Leyzaola. Todo eso salió en los periódicos: el bato dijo que hasta habían traído a unos güeyes bien pesados del DF o quién sabe de dónde, pa torcer al jefe Leyzaola en sus oficinas. Por eso, la Secretaría ya no está en la calle Ocho. Ni madres. Nos cambiamos al búnker, allá en la zona Río, al ladito de TV Azteca. Ahí hay que llevar a los malandros. Eso nos lo ordenó el jefe Leyzaola. Nos dijo desde la semana pasada: “Traerlos o no, verificar si son responsables o no, no es decisión de los agentes, todos deben traerlos aquí, conmigo”. O sea: no tenemos opción más que llevar a los putos. Ah, porque si no los llevamos, el jefe Leyzaola se emputa y te mira con sospechas, te arraiga y te va de la chingada: después del arraigo, te corre y ni liquidación te da. Es cabrón el jefe.
La bronca es que todos esos placas se meten al narco. Porque de algo tienen que comer, ¿qué no? ¿O de dónde sacan pa’ darle de comer a sus hijos, a sus esposas, a las amantes y hasta para los vicios?
Así, al chile, en la municipal no hay pura blanca paloma. Desde hace años se ha trabajado con los Arellano. Unos le entraron a los secuestros, otros a los levantones, otros andaban dándole killer a los propios municipales, otros cuidaban las narcotienditas. Era un desmadre. Por eso todos querían ser municipales, porque te iba bien. Imagínate: 500 dólares cada quincena. La pura party, bato. Entonces, en diciembre de 2008, llegó el jefe Leyzaola. Y ya ves cómo son los guachos: cuadrados, mamones y dizque patriotas. Nos puso mandos militares y poco a poco la raza fue renunciando. Muchos se fueron de la policía porque ya no pudieron hacer sus raterías. Otros se quedaron porque salirse en ese momento era delatarte tú mismo. A otros los han matado. Otros están en la cárcel. Bien cabrón. Hay otros, como nosotros, que no estamos metidos en nada, nomás queremos hacer nuestro trabajo, pero la neta ya no queremos estar en la municipal. El pedo es que si renunciamos, nos toman de sospechosos y nos arraigan. Por eso le seguimos.
No me veas con esa cara de pendejo, bato. Te estoy diciendo la verdad. Si nos cuidamos es porque los sicarios ya están agarrando parejo. Ora ya no es cierto eso de que los placas que están matando estaban bien metidos. La gente cree que orita nomás hay dos caminos que llegan al mismo punto: si te detienen o te corren, estabas en el jale; si eres asesinado, estabas en el jale.
Otro de los policías, apoltronado en el asiento del copiloto, toma la palabra cuando termina su sopa Maruchan de camarón. Dice: En la municipal es poca la gente de fiar. El jueves (10 de septiembre) quisieron chingarse a un compañero, al David Pérez. Quienes lo atacaron sabían que acostumbraba usar el chaleco de su cantón al trabajo, sabían a qué hora entraba y hasta dónde vivía, aunque él había puesto otra dirección. Ahí lo torcieron, cuando iba saliendo del cantón.
Le dieron como cinco tiros. Le destruyeron toda la cara. Así llegó al ISSSTE. Lo alivianaron, pero dicen que no puede hablar, que se quedó mudo. Corre el rumor de que al David lo amenazaron porque detuvo a dos globleros de cristal. Otros dicen que El Chore le había pedido información y
David le dio la vuelta. Lo que sí es cierto es que fueron placas los que le dispararon. Gente de nosotros. Por eso te digo que es poca la gente de fiar.
Un tercer policía se anima a participar en la conversación. Todavía con los dedos rojizos por las frituras con chile que ha devorado, cuenta: Estamos solos en esta putiza con El Teo y sus matones.
La estatal, la AFI y el ejército se hacen los tontos. En algunas balaceras algunos de ellos han estado cerca y se van. O están metidos o tienen miedo. Y uno, mientras, rifándosela. Mi morra me dice todos los días: “Ya no vayas, nomás los están matando, ¿qué no piensas en tus hijos?”.
Y le digo que sí, que por eso salgo a trabajar, porque yo no quiero que mis chavales crezcan entre la lacra.
Luego retoma la palabra el que parecía Rambo: ¿Sabes qué es el pedo? Que de todos los placas muertos nomás se ha detenido a seis batos. Y no creas que fue porque se investigó. No. Fue por cosas del destino. Por ejemplo: al Águila (Carlos Meza) y al Papis (Alfonso Félix) nadie los buscó. Ellos solitos cayeron en Playas cuando iban hechos la madre en su carro. Traían una pistola y un celular donde grabaron a la chica Telcel (la edecán Adriana Ruiz) torturada y muerta. Confesaron que eran gente del Teo y que andaban rafagueando a policías. Lo mismo pasó con el bato ese del Cano (Ernesto López). También iba vuelto madre. A ese lo agarraron los Afis. Y también soltó la lengua. Dijo que mataba placas y robaba muertitos del forense porque eran de la clica. Al Fabiruchis (Fabián Esquivas) y al Goyo (Gregorio Díaz) los apañó la estatal porque llevaban el estéreo a todo volumen y se pasaron un alto. Venían bien armados los güeyes. ¿Está cabrón, no?
Antes de irse, por la mítica avenida Revolución, el amante de las Maruchan soltó un certero apunte: “Abusado con los placas del otro turno, los de la noche, a ésos ni se te ocurra querer entrevistarlos, ésos andan nomás chingando al turista para sacarle dinero”.
Tuvo voz de profeta.

El Teo, el hombre que según las autoridades de Tijuana está asesinado a policías, es descrito así por sus amigos de Explosión Norteña, el grupo que le compuso su corrido: “Trae la sangre caliente, tiene apalabrado al Diablo y lo cuida la Santa Muerte”.
Por los textos que ha publicado el semanario Zeta, se sabe que Teodoro García entró al cártel de los Arellano Félix gracias a su hermano Marco Antonio, alias El Cris. Éste fue implacable en el trabajo: enemigo que agarraba, enemigo que la pasaba mal. Muy mal: lo desintegraban en ácido.
Pero El Cris fue arrestado y enviado al penal de máxima seguridad de La Palma. Los jefes del cártel revisaron experiencias y escogieron al sustituto, a uno que bien podría haber sido reclutado en el infierno: El Teo. Hoy, este sinaloense secuestra, roba, trafica y mata.
Las autoridades saben que El Teo se quedó con el narcomenudeo de Tijuana, mientras que Francisco Sánchez Arellano, sobrino de Benjamín y Ramón, se afianzó en el paso de la droga a Estados Unidos. A ese arreglo se llegó después de que en abril de 2008 un encontronazo armado dejara más de 20 muertos. El Teo huyó de Tijuana, se refugió en Sinaloa, hizo una alianza con los capos de allá y volvió a Tijuana a cuidar su negocio: el tráfico casero. En diciembre de ese mismo
año, cuando Leyzaola ya era secretario de Seguridad Municipal, puso en marcha la primera ola de asesinatos contra los agentes de la municipal.
Aunque suene increíble, El Teo no tenía ninguna acusación en Tijuana. Apenas a fines de septiembre la procuraduría local le fincó cargos de secuestro y asesinato, sobre todo por las muertes de policías y de la edecán Adriana Ruiz, a quien destazaron.
Dicen que El Teo no le perdona a Leyzaola que haya capturado a su brazo derecho: Filiberto Parra, mejor conocido como La Perra. Dicen que El Teo está encabronado. Dicen que el teniente coronel
Leyzaola también.

Leyzaola es uno de esos tipos cuyo currículum dice que la policía es lo suyo, lo mismo que las amenazas en su contra y la matadera de policías a su mando.
Lo experimentó hace cuatro años como director de una Policía Estatal Preventiva en la que el narco estaba metido hasta la cocina.
Los decomisos de más de 20 millones de dosis de droga (equivalentes a unos 400 millones de pesos en el mercado negro), las casi 10 mil detenciones de narcomenudistas y los arrestos de sicarios de los Arellano Félix le valieron al teniente coronel más de 10 policías muertos, un par de atentados y todo un racimo de amenazas.
En octubre de 2006 el nuevo secretario de Seguridad Pública del estado, Víctor de la Garza, le dijo a Leyzaola que quería enfriar la plaza y le pidió la renuncia.
Después de un par de años en Chiapas, regresó a Tijuana y se hizo jefe de la Policía Municipal.
Cuando asumió el cargo en diciembre de 2008, le preguntaron:
–¿Teme a las amenazas?
–Ya me acostumbré a que me pongan precio.
La cosa es que lo paguen. Ellos quieren deshacerme de mí y yo de ellos, así que estamos parejos.
Las últimas declaraciones del teniente coronel, sin embargo, no hablan de una paridad:
–Yo ya quiero muertos del otro lado, así que tiren a matar.
Y no es todo. Leyzaola ha dicho más:
–Nos han abandonado. Somos los únicos que estamos dando la batalla. Los mugrosos de la AFI, la Policía Federal y de todas las demás corporaciones por lo menos se deberían dedicar a hacer algo de lo que les toca.

Durante casi una hora los municipales se pusieron a cazar turistas y borrachos de quinta. No hubo un solo detenido al que no le pidieran la cuota de 40 dólares por agente.
–¿No que con Leyzaola todo había cambiado? –preguntó Alonso, un poeta tijuanense junto al cual fuimos arrestados.
–¡Cállate, pendejo! ¿Tú qué vas a saber?
Ese guacho nomás vino a chingar todo, estábamos bien sin él –arrojó el agente con cierto desprecio.
Era obvio que aquellos dos municipales no pertenecían a esa policía por la que el teniente coronel suele dar la cara.
Eso quedó más que comprobado cuando, al llegar a la comandancia de la Zona Norte, se nos acusó ante el juez de beber en la vía pública, de insultar a la autoridad y manguerear.
Manguerear es un verbo que sólo existe en Tijuana: se utiliza cuando alguien alardea, a menudo sin sustento, de conocer a narcos, y les advierte a los municipales que amanecerán muertos y sin cabeza.
El juez les creyó a los policías y ordenó un encierro de 12 horas.
Una colega tijuanense, Said Betanzos, ha solicitado a la dirección de Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana el parte informativo sobre la detención.
Le dijeron que como se trató de una cuestión informativa, no había antecedente del caso en los archivos.
Imposible, entonces, saber los nombres del juez y de aquellos dos municipales.

La celda, como sacada de una película de Luis Buñuel, poco a poco se fue llenando de turistas nacionales, de adictos a la piedra y de indigentes desdentados. Gustavo, un joven que llegó de Veracruz para visitar a sus tíos, contó que a él lo habían detenido afuera del bar El Turístico, en la Plaza Santa Cecilia de la Zona Norte. “Me vieron briago y me treparon; me pidieron 40 dólares por policía; los mandé a la chingada”.
A Andrés, un ingeniero de Mexicali que había viajado dos horas para ver el concierto de La Maldita Vecindad ese sábado, lo arrestaron afuera del Sanborns de la Revolución, dizque porque se veía sospechoso. También le pidieron dinero. Quiso darles 200 pesos, pero los municipales le dijeron que eso era una grosería, que juntara otro tanto, No tenía más.
El oficial que de vez en cuando nos vigilaba, y de cuyo nombre no debemos acordarnos, contó algunas cosas:
–Muchos compañeros andan viendo de dónde sacar dinero. Como orita no le están jalando con el narco, los turistas son su única entrada.
–Pero si no les damos dinero ¿por qué nos detienen? Nomás pierden tiempo.
–Pos es lo que yo digo. La bronca es que están muy maleados, chingan porque sí. La verdad la municipal está muy mal; se los digo porque yo trabajo aquí. No creo que el teniente (Leyzaola) la limpie al cien. Hay mucha rata.
–¿Se enteró de que Genaro García Luna, el de Seguridad Pública Federal, quiere que desaparezcan las policías municipales y crear sólo 32 policías estatales?
–No, ¿cuándo lo dijo?
–La semana pasada, en su comparecencia en la Cámara de Diputados. ¿Cómo ve?
–No, pos ta’cabrón. Mucha raza se iría a trabajar con el narco.
–Ahorita ya trabajan y, además, tienen placa.
–Sí, pero al menos aquí los ves, los ubicas. Ya metidos en la maña ¿cómo los apañas?
–Las autoridades federales dicen que la plataforma de la impunidad en México está en las policías municipales. ¿La de Tijuana siempre ha sido así, corrupta?
-Yo creo que sí. Yo entré con (Luis Javier) Algorri, y había que salir a robar para cubrir las cuotas que nos imponían los jefes. No estoy diciendo nada nuevo. El teniente Leyzaola lo ha dicho a la prensa. Todos saben que cuando Jorge Hank era el alcalde, la policía era la podredumbre, la mierda.
-¿Y aún lo es?
-Sí. Por eso no creo que el jefe (Leyzaola) la limpie. Hay mucha maldad, la peor calaña. Acá decimos que al jefe lo van a terminar renunciando. Están muy calientes las cosas. Dicen que la matadera de policías va a ser su tumba, que todos lo van a dejar solo.
Posdata
Salimos de la comandancia cuando había amanecido. Camino al hotel, un noticiario radial informó que el agente municipal Juan José Ayala no había librado la muerte. Unos sicarios lo balearon en un punto de revisión. Días después, el miércoles 30 de septiembre, seis agentes serían atacados por otros matones. A tres de ellos sólo quedó enterrarlos. A dos les reconstruyeron manos y pies. Y al último aún no le sacaban la bala incrustada en el cráneo; ya lo daban por muerto. El viernes
2 de octubre, el gobernador Guadalupe Osuna pedía auxilio a Genaro García Luna, pero pasaban las horas y parecía que el teniente coronel Leyzaola seguía solo, rodeado de policías asustados, buenos para extorsionar a los turistas.

domingo, 25 de octubre de 2009

LUCHANDO


Por Dmitri Prieto

“¿Qué hay, socio?” “Acá, en la lucha.” Esta es la versión resumida del 75% de los brevísimos diálogos que suelen sostener los cubanos de a pie cuando se encuentran.

“Luchar” es una de las palabras clave del discurso político cubano de los últimos 50 años. Se lucha contra el imperialismo, contra el inmovilismo, contra el derroche de energía, contra las tardanzas al trabajo y contra el ausentismo, contra el marabú, contra la burocracia. Se lucha por la revolución y por el socialismo.

Pero “luchando,” “en la luchita,” “hay que luchar” no significa exactamente eso. Es decir, no niego que quien pronuncia semejantes palabras puede perfectamente ser un convencido antiimperialista o un cortador de marabú.

“Luchar” significa en el lenguaje cotidiano buscar los medios para la subsistencia propia y familiar. Cuando una mujer dice de “su” hombre “es un luchador,” quiere decir que es un tipo que resuelve la comida de la casa, que es el sostén de la familia.

No hay restricciones de género: las mujeres también “luchan.” Incluso, en determinados casos (pero solo en determinados casos, y para ambos géneros) ese término puede incluir lo que en otros países se llama “trabajo sexual.”

Hay que tener en cuenta que usualmente el ingreso que la familia logra mediante el trabajo legal de sus miembros con las instituciones oficiales (fábricas, talleres, oficinas, cooperativas agrícolas, establecimientos comerciales…) no alcanza para la subsistencia. Claro, también existen las remesas del exterior - pero ésas las recibe sólo una minoría de cubanos. Aunque una minoría grande.

Entonces, la gente se dedican a toda una serie de actividades alternativas -desde llevarse el cemento de una microbrigada de construcción para después venderlo, hasta reparar ventiladores chinos a los que se les parte fácilmente el cuello- que son genéricamente denominadas “lucha.”

Pero también aquellos que se enrolan en varios trabajos (autorizados) al mismo tiempo. Actividades legales, extralegales, o simplemente ilegales.

Un luchador por tanto puede ser lo mismo un Vanguardia de la Producción Azucarera, que lo que en otras circunstancias se llamaría un ladrón, un traficante, un prostituto o un estafador. El uso de la palabra “lucha” no lleva implícito un juicio de valor ético, sino una realidad económico-institucional.

“Ahí, luchando” es casi un saludo, una expresión de solidaridad tanto entre los “luchadores” como entre quienes no lo son.

El poeta ruso Mayakovsky registró una expresión análoga en los EE.UU. de los años ´20: “make money,” también usada como una especie de saludo. En Cuba, la lucha también puede trascender la mera “lucha por la subsistencia” y convertirse en medio de vertiginoso ascenso social.

La retórica de los 50 (o de los 140: contando desde la primera guerra independentista en 1868) años de lucha revolucionaria se trasvasó a la cotidianidad, convirtiéndose en una constancia constante de esa dialéctica entre el tiempo en que ha lidereado a Cuba la “generación histórica” y la necesidad actual de cambios en el modelo socialista.



Río de Janeiro. Ciudad de Dios y del diablo

Por Bernardo Gutiérrez/ El País

Brasil ha logrado los Juegos Olímpicos 2016 para Río de Janeiro con una candidatura que emocionó y logró superar su principal punto débil: la inseguridad. Entramos en un infierno de 700 favelas, en un campo de batalla entre policías, paramilitares y narcotraficantes, con casi 20 asesinatos diarios.

Pobreza profunda

Mediodía. Calor abrasador. Las calles del Complexo da Maré -un conjunto de 16 favelas de Río Norte- son un amasijo de polvo, casas de ladrillo y niños descalzos. María da Silva (seudónimo) -mulata, ojeras, camiseta fucsia chillón- habla sollozando: "El otro día estuvimos en el suelo horas, el tiroteo fue pesado". En una cocina desmantelada y sucia, corretean varias ratas. Su hijo, de siete años, mete los dedos en los agujeros de balas de la pared. Juega. "En la Maré no hay paz", susurra. El Comando Vermelho disputa cada calle con el Terceiro Comando. El puntito rojo, en Nova Holanda. Muy cerca, en la favela Timbau, el verde. Las fronteras son móviles. Y los tiroteos, también. La muerte no sorprende a nadie. "Un día mataron a nueve personas, ajuste de cuentas", matiza María. Pero ella nunca denunciaría a los traficantes. Le dan gas cuando no tiene. O "golosinas para los niños". El Estado no existe. La ley es verde. O roja. Tiene nombre de comando.

El ácido escritor Rubem Fonseca anticipaba hace tres décadas en El cobrador la guerra civil que calcina la CiudadMaravillosa. El protagonista odia a los ricos. Y gritando: "Come caviar, que tu día va a llegar", asesina y se cobra las deudas que la sociedad que tiene con él.Bang, bang. Y Fátima Guedes popularizaba entonces una samba-profecía: "Once tiros y no sé por qué tantos, los tiempos no están para niñerías, la realidad no rima". Bang, bang. En el siglo XXI, la realidad, más que no rimar, desafina. Los más de 113.000 habitantes del Complexo da Maré "viven secuestrados por la pobreza y la violencia", según Raquel Willadino, del Observatorio de Favelas. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la Maré es de 0,722. En Ipanema, que vio nacer a aquella "garota" de "dulce balanceo camino del mar", presumen de estadísticas nórdicas: un IDH de 0,962. En Maré, la esperanza de vida es de 66,8 años. En Ipanema, de 80. "Aquí no hay opciones de ocio, no hay empleo", explica Raquel.

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sábado, 24 de octubre de 2009

APÓCRIFO

Por Eduardo Valle.

Al bajar el “switch” será la insurrección

A la hora de escribirles, primeros días de marzo de este año axial de 2010, antes de que estalle la huelga en Luz y Fuerza del Centro como gatillo de la huelga general, apoyada por los honrados y combativos camaradas en el sindicato minero (de Michoacán para arriba, hasta Coahuila y Nuevo León, Durango y Chihuahua), en los maestros, los universitarios, los tranviarios y, por supuesto, los militantes experimentados de la APPO —quienes antes lograron enormes triunfos en Guerrero, Veracruz, Chiapas, Hidalgo, Puebla y aquí en el valle de México transmitieron sus ricas experiencias en las nuevas formas de lucha—, estamos logrando unificar a todo el movimiento de resistencia pacífica y creativa en una consigna.

El reclamo de que se le inicie un juicio político a Felipe Calderón y se le destituya, procese y encarcele por su ataque frontal contra la Constitución que configura el delito de traición a la patria, y de que esta acusación se haga extensiva a sus principales cómplices en las secretarías de despacho, muchos de ellos metidos en oscuros negocios con transnacionales, se generaliza en todo México. Como ya no se puede confiar ni en la Corte, cuyos fallos aberrantes demuestran que no hay un estado de derecho en México, que las garantías individuales y sociales no existen, que no hay justicia laboral, que el Ejecutivo (aun sea de facto) está por encima de la Constitución, y que no hay una división de Poderes, que el Legislativo ya no legisla y que se está liquidando la vigencia de la Constitución y ya no hay la posibilidad de hacer valer las armas del derecho, entonces sólo queda (como diría Francisco de Quevedo) batirse, con la lucha social. Como hace 100, como hace 200 años.

Cuando los dirigentes del SME bajen el switch darán la señal de luz insurreccional y revolucionaria que necesita todo el pueblo bueno y generoso de México. ¡Todos a la huelga nacional patriótica! Entonces habremos cumplido con nuestras responsabilidades históricas.

Cuando Calderón y su séquito de espurios, ilegítimos y usurpadores, al servicio de la mafia y de los potentados transnacionales, quienes se han prestado para destruir el Estado surgido del espíritu de la Revolución Mexicana —atentando hasta en contra de las medidas nacionalistas y progresistas de un presidente como Adolfo López Mateos—, sean enjuiciados, de inmediato llamaremos a la construcción de una Asamblea Constituyente, con un presidente interino en funciones. Comenzaremos a conducir la liberación del pueblo bueno y generoso.

Ley por ley y decreto por decreto para eliminar la miseria y el hambre, la explotación inmisericorde y la violencia del aparato militar y policiaco-judicial reforzado en los últimos años para aplastar en forma salvaje los anhelos populares. Decretaremos de inmediato el derecho del pueblo al trabajo, a la alimentación, a la salud, a la educación gratuita de todos (sólo hasta doctorado) y, claro, el derecho a la internet gubernamental. ¡Y a la felicidad! No podremos inmiscuirnos en asuntos religiosos porque el Estado de la Cuarta República será laico en forma plena; por eso nada diremos de la vida eterna. Pero dan ganas.

El gobierno huertista de estos días será aplastado. El Movimiento por la Defensa del Petróleo, el Bienestar Popular y la Soberanía arrasará al mal gobierno. Millones y millones ya tienen su credencial firmada por el comisario del pueblo, el líder sabio y astuto que sabe leer el corazón de la gente humilde (sobre todo de sus amados viejecitos). El tiraje del diario que habla con la verdad, sólo la verdad y toda la verdad y sin censura se agota en minutos. ¡Ni Luis Echeverría pudo soñar alcanzar estas metas de conciencia y organización, impulsadas por la jornada nacionalista-revolucionaria, tercermundista y antiimperialista! Ni Fidel Castro o Hugo Chávez creyeron que el pueblo de México regresaría a la senda de la historia. Sí se puede, comandantes heroicos y vanguardia intelectual de los oprimidos del mundo. También nosotros construiremos el socialismo del siglo XXI; juarista, bolivariano y, por qué no, cristiano.

¡Calderón huertista, te tenemos en la lista! Se reunirá el Comité de Salud Pública, presidido por el comisario del pueblo, y te daremos lo merecido. A ti y a todos los que se opongan a esta insurrección bien pacífica y más creativa.

PD: Me informa el siquiatra de piso que debe apagar la luz. ¡Pero seguiremos en contacto, como desde octubre de 2009!

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx

UN PRESIDENTE SOLO Y EN GUERRA

Historias del más acá

Carlos Puig

En mayo de 2007, diez periodistas de Estados Unidos participaron en México en una conferencia patrocinada por el Instituto de Justicia y Periodismo de la Escuela Annenberg de la Universidad del sur de California. Se reunieron con funcionarios, académicos, partidos, y viajaron a Michoacán.

En una de las sesiones, Rafael Giménez, el director de opinión pública de Los Pinos y hace muchos años encuestador cercano al PAN y Felipe Calderón, presentó las encuestas que en todo 2006 había hecho el equipo de campaña y transición del ya presidente en materia de seguridad pública.

El encuestador de la Presidencia mostró datos en que la mayor preocupación de los mexicanos tenía ver con la inseguridad pública, pero insistió en una gráfica que revelaba que, abrumadoramente, lo que ocupaba las mentes de las madres de familia mexicanas era la presencia de droga cerca de sus hijos, en las escuelas donde estudian, en los parques donde juegan.

Para que la droga no llegue a tus hijos se convirtió entonces en el lema de una administración que decidió cambiar el paradigma de la lucha contra el narcotráfico y que ha hecho de muchas zonas del país el escenario de un gran operativo miltar policiaco con las consecuencias de todos conocidas.

Percepción, sin embargo, que no es realidad. La más reciente Encuesta Nacional de Adicciones, hecha pública más de un año después de haberse levantado, dice que las madres de familia mexicanas estaban preocupadas de más si las drogas estaban cerca de sus hijos, no si las estaban consumiendo.

México no ha pasado de ser un país de trasiego a uno de consumo. Los incrementos en los indicadores de adicción, pequeños en términos absolutos, aún nos ponen detrás de países similares y sin tráfico hacia Estados Unidos. Éste es el primer argumento del libro El narco: la guerra fallida, de Jorge G. Castañeda y Rubén Aguilar que, refutando los argumentos esgrimidos por el gobierno para sostener su guerra contra el narcotráfico, concluye que “la razón primordial de la declaración de guerra del 11 de diciembre de 2006 fue política: lograr la legitimación supuestamente perdida en las urnas y los plantones, a través de la guerra en los plantíos, las calles y las carreteras, ahora poblados por mexicanos uniformados”.

El libro, como lo advierten sus autores, no es una investigación en sentido estricto, aunque no le faltan datos, ni un folletín de propaganda. Es un alegato en forma de ensayo; el primero, me parece, que estructura, amplía y documenta algunas de las críticas que en los últimos meses han comenzado a circular de manera más bien fragmentada alrededor de la política pública más importante de la administración calderonista.

El ex canciller y ex vocero de la administración pasada concentran su alegato en cuatro narrativas del gobierno federal para justificar el enorme costo en dinero, en vidas y en derechos humanos que ha conllevado la política calderonista e intencionalmente no entran en otras discusiones adyacentes a la guerra fallida, como los militares en las calles, el fuero de guerra o el problema de violaciones a los derechos humanos.

Ni somos un país de consumo, dicen los autores, ni la violencia es mayor que hace unos años, al contrario, es menor como lo dicen los propios datos del gobierno, ni la penetración del narco en las estructuras policiacas y políticas ha cambiado en las últimas dos décadas, ni el tráfico de armas desde Estados Unidos es nuevo, y al contrario de lo que sucede en México, en el país vecino, la lucha contra las drogas ha cambiado radicalmente en los últimos años, y la mariguana, por ejemplo, es un estimulante legal en buena parte de aquel país, mientras aquí se dan de tiros soldados y productores.

En este espacio hemos narrado la molestia acumulada de un sector del Ejército que, fiel a su jefe supremo, no encuentra apoyos que le aseguren un marco legal que lo proteja de las acciones de seguridad pública que viene desarrollando hace unos años.

Lo que comenzó hace meses como un susurro se ha convertido en protesta abierta de los partidos de la oposición a una estrategia a la que no encuentran ni pies ni cabeza, como se demostró en la más reciente comparecencia en San Lázaro de Genaro García Luna. Y como bien lo señalan los autores de La guerra fallida, en Estados Unidos, más allá de palabras bonitas, en los hechos no están dispuestos a hacer nada que disminuya ni la demanda por drogas ni el tráfico de armas de norte a sur.

Desde que Calderón tomó posesión, las encuestas de Rafael Giménez, como otras, han mostrado la eficacia de la estrategia: la popularidad del Presidente se sostiene en la guerra iniciada en diciembre de 2006. En los hechos no hay menor tráfico, ni menor violencia, ni menos corrupción, ni menor ocupación del crimen de los espacios del Estado.

Hay números en una encuesta de percepción. Nada más. Lo mismo que había antes de aquel diciembre.

Fuente: http:www.milenio.com

EL VERDADERO SABER NO ES NEUTRO

DISCURSO DEL RECTOR DE LA UNAM, JOSÉ NARRO ROBLES, EN LA RECEPCIÓN DEL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS 2009.

Oviedo, España
23 de octubre 2009

Alteza, señoras y señores reconocidos con el Premio Príncipe de Asturias, apreciados universitarios, señoras y señores.

Asisto a esta ceremonia lleno de orgullo y agradecimiento, en representación de una universidad cuyos orígenes se remontan a más de cuatro siglos y medio, que ha sido enclave de cultura y de saber, de defensa de las libertades y de la justicia, además de formar parte de la conciencia nacional.

Son millones los alumnos, académicos y trabajadores que pasaron por sus instalaciones a lo largo del siglo XX y de lo que corre del actual, ellos construyeron con su esfuerzo y compromiso, a la Universidad Nacional Autónoma de México, a nuestra muy querida UNAM.

En su nombre, en el de su gran comunidad, en el de los ex rectores y autoridades que me acompañan, agradezco profundamente a la Fundación Príncipe de Asturias y al jurado correspondiente, por reconocer la calidad del trabajo académico y el compromiso social de nuestra institución. A su alteza, el príncipe de Asturias, y a todos ustedes, les manifiesto el gran significado que tiene para nosotros esta ocasión.

Expreso mi reconocimiento a las personalidades y organizaciones que apoyaron a la UNAM. En especial agradezco al excelentísimo embajador de España en México, quien presentó la candidatura y manifestó siempre su convicción de que la Universidad merecía este premio. Gracias a todos los que creyeron que cumplía con los requisitos esenciales: poseer la máxima ejemplaridad y haber logrado una obra de trascendencia internacional.

Comparto esta distinción con los miembros de la comunidad de la UNAM aquí presentes, y de manera especial con los miles de alumnos, profesores y trabajadores universitarios que, gracias a la maravilla de las telecomunicaciones, presencian esta ceremonia en mi país. La distinción es de todos ellos y de las generaciones que hicieron la historia, incluidos aquellos extraordinarios hombres y mujeres del exilio español, que nos enriquecieron hace 70 años.

De igual forma, también le corresponde a la sociedad mexicana que ha confiado en su Universidad Nacional y al conjunto de las instituciones de educación superior de España y del resto de Iberoamérica. A todos, muchas felicidades.

El premio que se otorga a la Universidad es una gran motivación para reafirmar nuestro compromiso con la educación y las causas de la sociedad. Para el ser humano el conocimiento siempre ha sido importante, pero ahora es fundamental. No hay campo de la vida en el que no influya el saber, por esto preocupa tanto el desinterés de algunos en la materia, como que en muchos sitios no sea una prioridad o que se le escamoteen los recursos para su generación y transmisión.

Sin ciencia propia, sin un sistema de educación superior vigoroso y de calidad, una sociedad se condena a la maquila o a la medianía en el desarrollo.

Por ello, resulta indispensable reivindicar el derecho a la educación. Por ello, es necesario insistir y volverlo a hacer muchas veces. La educación es vía de superación humana, de la individual y de la colectiva. Concebirla como un derecho fundamental es uno de los mayores avances éticos de la historia.

Como bien público y social, la educación superior debe ser accesible a todos bajo criterios de calidad y equidad; por eso duele que en el mundo de hoy, con sus grandes desarrollos, vivan cerca de 800 millones de personas que no saben siquiera leer y escribir.

A algunos les puede parecer que hablar de valores o de humanismo es asunto del pasado, del Renacimiento o del siglo XIX. Se equivocan. También lo es de ahora y del futuro. Frente al éxito quimérico, el egoísmo, la corrupción o la indiferencia, el mejor antídoto son los valores laicos de ayer y siempre.

Por esto, la crisis que enfrenta la población mundial requiere de una revisión a fondo de los valores que transmitimos a los jóvenes. Se debe hacer, en virtud de que la desigualdad y el rezago afectan en el mundo a miles de millones de personas. La modernidad debe traducirse en mejores condiciones para los excluidos de siempre. El verdadero saber no es neutro, debe estar impregnado de compromiso social.

Aprovechemos la oportunidad que nos ofrece el fracaso del sistema financiero, para proponer nuevos esquemas de desarrollo que permitan a los jóvenes recuperar la esperanza en un futuro más alentador. El gran reto consiste en alcanzar un progreso donde lo humano y lo social sean verdaderamente lo importante.

Concluyo con la reiteración del agradecimiento por la distinción que recibimos. Se trata, insisto, de un aliciente que fortalece nuestro compromiso con la calidad de la educación y con las causas y necesidades de la sociedad.

“Por mi raza hablará el espíritu”

CONTRA EL IMPUESTO A LAS TELECOMUNICACIONES

Por Ernesto Flores

El impuesto a las telecomunicaciones, aprobado por la Cámara de Diputados, tiene todos los efectos perversos: (1) pone a México como contraejemplo del consenso internacional, (2) disminuye o anula el efecto de derrame de un bien con externalidades positivas bien documentadas, (3) retrasa la inversión en infraestructura de telecomunicaciones, (4) impacta negativamente en la creación o preservación de empleo directo e indirecto, y (5) afecta más a los que menos tienen. A continuación, analizamos cada uno de estos puntos.

Existe consenso internacional, en ámbitos académicos, de la industria y de la política, en que el acceso y adopción de servicios de tecnologías de la información y comunicación (TICs) son fundamentales para el crecimiento económico y social de las naciones. Las TICs aumentan la competitividad y promueven el desarrollo social, tienen un papel importante en el combate a la pobreza. Sus impactos positivos en la economía han sido ampliamente documentados en todos los ámbitos (educación, salud, agricultura, comercio, innovación…). En la crisis actual, diversos países han puesto en práctica políticas públicas que promueven su desarrollo. Los países del G20 han invertido durante este año más de 3 mil millones de dólares en eso. Australia construye una red de banda ancha que llevará la fibra óptica a los hogares. Estados Unidos discute la iniciativa “broadband for all”. Irlanda plantea la cobertura de banda ancha en todos los hogares. Portugal decreta “urgente” el desarrollo de redes de nueva generación. Singapur mejora y ampliación su banda ancha. ¿Por qué México ha decidido ir en contra de la tendencia internacional estableciendo un impuesto que frenará en lugar de promover el uso de internet?

La contribución del uso de internet al PIB es innegable. A pesar de que la economía mexicana sufrió una caída de 9.2% en el primer semestre de este año, las telecomunicaciones mantuvieron un ritmo de crecimiento de 12%. Como el impuesto propuesto (en cualquiera de sus versiones) aplicará de manera homogénea a todas las empresas prestadoras, es de esperarse que sea cargado a los consumidores y no absorbido por las empresas. Un aumento en precio, aun en escenarios de poca elasticidad, necesariamente se traduce en alguna disminución de la demanda. Esto llevará a la desaceleración en la demanda por nuevas conexiones (o inclusive decrecimiento) y a la disminución en el uso actual de internet. ¿Se está buscando que menos mexicanos usen los servicios y que los que continúan usándolos los utilicen menos?

No hay duda alguna de que la inversión en infraestructura de telecomunicaciones genera empleo: nuevos empleos directos en su construcción, despliegue y operación; empleos indirectos sustentados en la nueva infraestructura, y empleos creados por los efectos de externalidad de la red. A manera de ejemplo, a precios actuales, se estima que si se cubre la demanda insatisfecha por banda ancha, en México se crearían aproximadamente 39 mil empleos en el corto plazo. A menor demanda debida a un aumento de precio, menor será la inversión, lo que impactará negativamente la creación posible de empleo. ¿El uso de los recursos recaudados por este impuesto podrá generar más empleo? Creemos absolutamente que no.

Por otra parte, los impuestos que gravan a las telecomunicaciones en cualquiera de sus modalidades, tienen efectos regresivos para consumidores actuales y futuros, retardando la adopción de estos servicios.

La encuesta ENIGH 2008 demuestra claramente que entre menores son los ingresos en el hogar, mayor es el gasto proporcional en telecomunicaciones. El hecho de que parezca que la población más rica es la que mayor contribución hará a través de esta nueva contribución se debe sólo a que esta franja de la población ya consume estos servicios, pero no se considera a los usuarios potenciales del servicio. Los deciles más bajos de la población, impactados por el impuesto, harán una de estas cuatro cosas: uno, gastarán una proporción mayor de sus ingresos (en el decil más pobre, los pocos que utilizan internet gastan en promedio casi 11% del gasto total del hogar) y disminuirán el consumo de otros productos, con obvias consecuencias en su bienestar. Dos, dedicarán menor consumo a telecomunicaciones (con la consecuencia directa de menor derrame y menor utilidad). Tres, no contratarán el servicio, retrasando la incorporación del país al mundo digital. Cuatro, cancelarán el servicio, reduciendo el número de los usuarios. ¿Es deseable alguna de estas cuatro consecuencias? ¿Queremos afectar más a los que menos tienen?

En resumen, como hemos dicho arriba, este impuesto pone a México como contraejemplo del consenso internacional, disminuye o anula el efecto de derrame positivo de un bien con externalidades positivas bien documentadas, retrasa la inversión en infraestructura de telecomunicaciones, impacta negativamente la creación o preservación de empleo directo e indirecto, y afecta más a los que menos tienen.

El gobierno debe comprobar que el ingreso generado por este impuesto adicional a las telecomunicaciones va a generar una mayor contribución a la economía nacional que las externalidades y las derramas que se darían en caso de no existir el impuesto.

Ernesto Flores. Profesor Investigador Asociado, Telecom-CIDE

miércoles, 21 de octubre de 2009

LA FURIA DE MANLIO

Por David Aponte.- El senador del PRI, Manlio Fabio Beltrones, estaba furioso con sus correligionarios de enfrente. “¡Esto no va a servir de nada!”, expresó la tarde-noche del lunes en varias ocasiones frente a sus allegados. Utilizó la misma frase ante distintas personas y en distintos momentos. Unos minutos antes, el coordinador del grupo parlamentario priísta en San Lázaro, Francisco Rojas, anunciaba que su bancada apoyaba el aumento del Impuesto al Valor Agregado para colocarlo en 16%, con la ausencia de 70 diputados, el rechazo de 41 y la abstención de dos, como una forma de salvar a México de las desgracias económicas. El secretario de Hacienda, Agustín Carstens, mandó la propuesta la noche del domingo, cuando quedó sepultada la idea de crear el nuevo impuesto del 2% al consumo, que serviría para atender a los más pobres de México.

“Esto es un arreglo entre los gobernadores (del PRI) y Carstens”, argumentaba el poderoso Beltrones, jefe de la bancada príista en el Senado. Horas antes, el diputado Rojas lidiaba con la negativa de muchos de sus compañeros de la fracción parlamentaria. Muchos se resistían a apoyar el aumento al IVA, con el argumento de que sus electores iban a reprocharles la subida en la tasa y que ellos se habían comprometido a no mover el impuesto y, mucho menos, a aplicarlo a medicinas y alimentos (tema que quedó salvado con la muerte del 2% general al consumo). Al final, Rojas salió de la plenaria de los diputados del Revolucionario Institucional con 124 votos a favor, 41 en contra, dos abstenciones y 70 ausencias.

“Los gobernadores mandaron a los diputados a votar a favor del aumento al IVA”, se quejaba Beltrones. Momentos antes, los diputados del PRI votaban a favor del 16% al IVA. El aumento caerá en las arcas de los gobiernos estatales, por tratarse de un gravamen participable. La propuesta original del 2% al consumo llevaría estos recursos al gobierno de Felipe Calderón para continuar la ruta hacia el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, que los entregaría a las comunidades más pobres en todo el territorio nacional. El aumento al IVA generará unos 30 mil millones de pesos anuales. La operación de los mandatarios estatales del PRI fue sencilla: arrebatar el billete a la Sedesol, que desde hace semanas manejaba que no había otra opción que el 2% para mitigar la pobreza de millones de compatriotas. Una de las promesas del equipo de Carstens es que una parte del dinero se enviará a finales de año a los gobiernos estatales.

“Vamos a tener que cachar esto (en el Senado)”, rugía el senador Beltrones cuando se enteró de la votación del grupo parlamentario del PRI en San Lázaro, y de la división que causó en la fracción, y de la decisión de 70 diputados que mejor no se aparecieron por el Palacio Legislativo. Con el desvelo de la madrugada del martes, el diputado David Penchyna trataba de explicar que no hubo quiebre en el grupo parlamentario, que muchos diputados no estaban en la ciudad de México porque viajaron a Coahuila y Tabasco para apoyar en los procesos electorales, que otros no acostumbran llegar en lunes al DF, que otros estaban en otras actividades.

“¡Esto no va a servir de nada!”, decía el senador Beltrones la tarde-noche del lunes. Entrado el martes, el diputado Rojas justificaba que el PRI no debe dejar que México se vaya a pique: “Es cierto que el país se ha venido deteriorando por la ineficacia de los gobiernos panistas, que han desaprovechado los años de mayores ingresos petroleros en la historia del país. Es lamentable la situación a la que nos han llevado los gobiernos del PAN, pero no por ello podemos regocijarnos de lo que han hecho mal… Nos duele muchísimo la situación del país, pero no por ello vamos a decir que se siga hundiendo porque el gobierno es malo”.

Ya se verá en Xicoténcatl cómo lidia Beltrones con el nuevo IVA de sus correligionarios de San Lázaro. El lunes estaba furioso.

Fuente: http://www.ejecentral.com.mx

lunes, 19 de octubre de 2009

LOS ZETACORP INC

Por Víctor Hugo Michel

Si pudieran cotizar en Wall Street probablemente se les conocería como Zetacorp Inc., un corporativo con holdings en Centro, Sur y Norteamérica, ganancias multimillonarias al año gracias a sus inversiones en distintas áreas productivas, excelente posicionamiento comercial de su marca, algunos competidores feroces, miles de empleados y convenios estratégicos en distintos continentes.

Como cualquier otra empresa, tendrían un CEO (Chief Executive Officer), una junta de directores, administradores de área, abogados y hasta un sistema para la resolución práctica, eficaz y directa de controversias internas: la pistola.

Pero aun cuando por ahora Los Zetas no venden paquetes accionarios ni se han convertido en una sociedad anónima, para algunos de los principales cerebros militares en Washington, el brazo armado del cártel del Golfo ha comenzado su evolución hacia un nuevo nivel y hoy se asemeja más a una multinacional altamente exitosa tipo Fortune 500 —como Ford, McDonald’s o Apple— que a una simple pandilla callejera de sicarios.

“Los Zetas son ya un ejército privatizado que opera como una compañía trasnacional eficiente (…) lo que buscan no es destruir al Estado mexicano. Prefieren un Estado débil, un México a modo que los proteja de Estados Unidos”, sostiene un estudio ordenado por el Colegio de Guerra del Ejército estadunidense en torno al funcionamiento del grupo armado.

Elaborado por el Centro de Estudios Estratégicos (SSI) del Colegio de Guerra del Pentágono y enviado a los principales mandos militares de Washington, el Comando del Sur y el Comando del Norte a principios de este mes a manera de ficha informativa, el reporte busca analizar a fondo la psicología operativa detrás de Los Zetas, a los que califica directamente de “riesgo hemisférico” ante su capacidad para operar internacionalmente pero, principalmente, de pensar en términos económicos avanzados.

El estudio, advierte el SSI, “no necesariamente” refleja la opinión del Departamento del Ejército, de Defensa, o el gobierno de EU.

“La organización militar privada de Los Zetas es muy parecida a cualquier organización global de negocios que puede responder a cualquier reto, oportunidad o situación emergente con velocidad, flexibilidad y efectividad”, se expone en el reporte, elaborado por el especialista en movimientos armados mexicanos Maximilian Manwaring.

Manwaring, un ex coronel del Ejército de Estados Unidos convertido en analista de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa y en catedrático, es enfático al señalar que Los Zetas no pueden ser analizados como una estructura piramidal —con un jefe de jefes al tope—, sino más bien como algo parecido a “círculos concéntricos”, es decir, como una empresa con todo y su junta directiva.

“Esta agrupación comparte muchas de las características de una multinacional Fortune 500: es una organización que busca hacer dinero, expandir sus mercados y moverse y actuar libremente dentro de las jurisdicciones políticas en las que trabaja”, se argumenta en el reporte.

En el largo plazo, se indica, la principal prioridad de Los Zetas es “operar un negocio exitoso”, uno que pueda promoverse adecuadamente y protegerse de sus competidores al mismo tiempo que pueda diversificar sus actividades, limitar sus riesgos, aprender de sus errores y explotar oportunidades comerciales, como cualquier otra trasnacional.

Método Z: Buziness

Bajo esta tesis, cuando Los Zetas ordenan una ejecución no es sólo lo que popularmente se conoce como un ajuste de cuentas. Es, en realidad, un despido en su forma más extrema o un corporate takeover cuando se trata de un rival.

Para el SSI —institución conocida como la “materia gris” del Pentágono—, la aparición de Los Zetas se explica ante la transformación sufrida por México en las últimas tres décadas de una Nación-Estado a un “Estado-Mercado”, cimentado en el capitalismo y en el que la capacidad de ejercer violencia se vuelve un método atractivo para acumular ganancias.

Para esta organización, explica, no hay nada menos atractivo que realmente hacer desaparecer al Estado mexicano, como se hubiera propuesto en algún momento un grupo guerrillero. Por el contrario: Los Zetas quieren que el gobierno mexicano sobreviva… apenas.

Primer punto de la tesis: “Como una empresa, a diferencia de otras organizaciones militares privadas, grupos insurgentes y neopopulistas, la organización de Los Zetas parece no estar interesada en destruir por completo el tradicional sistema mexicano político-económico-social y reemplazarlo con uno propio. En cambio, pugnan por una opción menos radical: capturar el Estado”.

Segundo punto: “Para alcanzar este objetivo, los líderes de Los Zetas han determinado que, como un mínimo, deben poder viajar libremente, comunicarse y transferir fondos por todo el mundo. Para esto, necesitan estar cerca de centros poblacionales que funcionen. Por ello, Los Zetas no quieren un Estado completamente fallido. Prefieren a un México débil pero moderadamente funcional, un cascarón de soberanía estatal que los proteja de intervención del extranjero, particularmente de Estados Unidos, pero que les permita operar con impunidad”.

En el reporte del SSI se establece que, para encaminarse hacia este fin —el de dominar al Estado o debilitarle lo suficiente—, Los Zetas han logrado ubicarse como el modelo a seguir, la marca más confiable, un trademark reconocido en la calle de forma sencilla y directa por la población general como sucede con una Coca-Cola, una Big Mac u otros productos de fácil identificación.

“Aunque hay otras organizaciones militares privadas de sicarios en México, Los Zetas parecen ser el grupo más dirigido a obtener sus objetivos. La organización y planeación zeta ha sido impresionante y el valor de impacto en la opinión pública de sus operaciones es sin igual”, se añade.

Manwaring llega a una conclusión directa. Apunta a que el brazo armado del cártel del Golfo es una organización con bastantes cerebros funcionando:

“Después de revisar los hechos, los brutales métodos que Los Zetas usan para insinuar su poder sobre la gente, uno sólo puede entender que estos hechos criminales aparentemente al azar y sin sentido tienen en realidad objetivos político-psicológico específicos.”

Fuente: http://www.milenio.com

EL DATO CULEBRA

Por Martín Velez.-

El dato culebras no tiene sentimientos; y si los tuviera, fueran sentimientos malos. No le importa, al dato culebras, destruir teorías y campañas muy bien sustentadas, acaso bien intencionadas, sobre los más diversos aspectos de la actividad humana. El dato culebras es, pues, malo y destructivo.

El más trascendente de todos los datos culebras se lo regaló a la humanidad Galileo Galilei. Todas las ciencias y todos los dioses milenarios, anteriores a Galileo, indicaban que la Tierra era el centro del Universo; todo cuanto había en él giraba en torno a ella. Entonces llegó Galileo con su tubito y sus vidrios pandos (el telescopio) y dio con el Dato Culebras: no es el Sol, es la Tierra la que gira en su derredor (además, la muy canija, baila sobre su eje). Seguramente fue Javier Lozano, en alguna remota vida anterior, quien le advirtío a Galileo, “coopelas o cuello”. Galileo, que no era tonto, coopeló; a sabiendas de que el dato culebras, por él descubierto, se encargaría de destruir todas las teorías geocéntricas, que la humanidad había tardado miles de años en desarrollar.

Para no ir muy lejos, ni en el tiempo ni en el espacio, en México, actualmente existen algunos datos culebras. Veamos, por ejemplo, el caso de la “guerra” antinarco. Solo los muy mezquinos, los que no quieren el bien de México, no reconocen la batalla heroica de Felipe Calderón contra todos los cárteles de la droga (menos uno). Toda la propaganda gubernamental, todo el esfuerzo de legitimación del régimen, pasa por combatir a todas las bandas del crimen organizado (menos una). Miles de “grandes capos” han ido a la cárcel; otros tantos miles han muerto, junto a muchos inocentes que ya no pudieron ver su cabeza rodar. Millones de spots “para que la droga no llegue a tus hijos”. Pero toda la campaña del gobierno contra las drogas, toda la sangre derramada, se estrella frente a un dato culebras: en los últimos seis años el consumo de drogas se ha duplicado. Por cada adicto que había en 2003, hoy tenemos dos. Con el agravante que la edad de inicio en el consumo se ha reducido en el mismo lapso. ¿Para que la droga no llegue a tus hijos?

En el caso del Sindicato Mexicano de Electricistas existe una campaña, cuyo fin es justificar el golpe mediante el cual desaparecieron, de un plumazo, 47 mil empleos. La campaña se basa en presentar a los trabajadores electricistas como una casta de privilegiados, culpables no solo del quebranto de la Compañía de Luz y Fuerza, sino de la falta de crecimiento del país (entre un 1.0 y un 1.5 de PIB, según ha dicho Calderón). Es decir, que los electricistas echados a la calle son quienes han generado el desempleo que, incautos de nosotros, hasta ahora habíamos atribuido al deficiente trabajo del “presidente del empleo”. Sin embargo toda la campaña, a favor del cándido Felipe y contra los electricistas desalmados, topa frente a otro dato culebras: el salario promedio de los trabajadores del SME es, era, de $6,000.00 pesos mensuales. Veinte mil electricistas ganaban, al mes, menos de esa cifra. Ganaban seis mil pesos y todavía querían más, los muy ingratos. Todavía más: las prestaciones de los electricistas de Luz y Fuerza son equivalentes a las prestaciones de los trabajadores de CFE, según un comparativo de El Universal.

Es muy importante que ese dato no se divulgue, porque la campaña se cae. Para Calderón, para Gómez Mont; para todos los periodistas-rockola como López Dóriga, Alatorre, Ferriz, Cárdenas, Beteta, Gómez Leyva, Ruiz Healy; para todos sus imitadores locales, es muy importante que el anterior dato no se conozca. Pero la verdad prevalecerá, aunque se tarde, como casi siempre. Entonces todos ellos quedarán como lo que son….vatos culebras.

Martín Vélez.

Publicado en http://dossierpolitico.com

LOS 10 ERRORES DE CALDERÓN

Por Raúl Trejo Delarbre.- 1. Alevosa nocturnidad. Si estaba convencido de que era algo bueno, el presidente Felipe Calderón se saboteó a sí mismo al realizar la extinción de la Compañía de Luz como si se tratara de una decisión mala. Decreto a media noche, ocupación policiaca, sabadazo antisindical, fueron planeados para sorprender al SME pero también a la sociedad. Todo lo contrario de las decisiones que se anticipan, sometidas a la deliberación primero y después al escrutinio de los ciudadanos y que definen a una sociedad abierta. Calderón actuó como quien sabe que no tiene la razón, pero dispone de la fuerza.


2. Legalidad discutible. La mayoría de los partidos, abiertamente o con un consenso pasivo, descartaron la impugnación por inconstitucionalidad al decreto de liquidación. Ese flanco quedó al menos formalmente resuelto. Pero sigue habiendo agujeros legales como el que implica la abrupta suspensión de las relaciones laborales sin que haya mediado resolución de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.

3. Antisindicalismo. El gobierno promovió, exacerbó y luego aprovechó el explicable ánimo antisindical que hay en sectores importantes de la sociedad. Los sindicatos, de todos colores y trayectorias, se han ganado la animosidad de los ciudadanos con prácticas inmoderadas y atropellando algunos de ellos derechos como el de libre tránsito. Ahora, la exacerbación del discurso antisindical refuerza algunos de los prejuicios ideológicos más conservadores de la sociedad mexicana.

4. Demonizar al SME. Los problemas de la electricidad en México son añejos y enmarañados. El sindicato abusó de esa industria y de los usuarios. Pero las limitaciones en el equipamiento, los aplazamientos en la integración con la CFE, las políticas tarifarias y el desconcierto administrativo no eran culpa de los trabajadores sino del gobierno mismo.

5. Desorientación. Reacio a la deliberación democrática, el gobierno eligió la táctica del descontón político pero sin saber qué seguiría en la reorganización de la industria. Solamente tres días después de la acometida contra el sindicato, se anunció que la conducción del fluido en las zonas que eran atendidas por Luz y Fuerza quedaría a cargo de la Comisión Federal de Electricidad. Y tuvieron que pasar cuatro días para que Calderón asegurase que no habrá privatización. Sin un diagnóstico integral de los problemas de la industria eléctrica (al menos sin una evaluación pública) el gobierno carecía, desde luego, de un proyecto también completo.

6. Expectativas. Al festejar la clausura de empresa y sindicato, el presidente suscita nuevas expectativas públicas. Si ya dio ese golpe, se dice, puede propinar otros. Aun está por verse si su nuevo talante conduce a Calderón a emprender nuevas y auténticas reformas, o a un reforzado autoritarismo… o a una nueva parálisis gubernamental.

7. Billetazo. Está bien que a los electricistas despedidos no solamente se les ofrezcan las indemnizaciones que les corresponden según la ley, sino algo más. Pero la promesa de montos adicionales para quienes se apresuren a admitir la liquidación y la propaganda de compensaciones que parecen cuantiosas resulta poco elegante. O, para decirlo en otro tono, la insistencia en que aprovechen hoy tales ofertas porque mañana será tarde, son ofensivas para los trabajadores y sus familias –y no harán sino exacerbar su rencor–.

8. Espaldarazo al SUTERM. El gobierno aniquila un sindicato incómodo y al que ha condenado en exceso, para entregarle la representación de los trabajadores a un sindicato corrupto, antidemocrático y chantajista. Esos son términos apenas justos para describir al Sindicato Único, que reúne a los trabajadores de la CFE y los mantiene adheridos al PRI. Ese es el sindicalismo al que respalda el presidente Calderón.

9. Empuje a la coalición obradorista. Golpeado y perseguido, el SME corrió a guarecerse en el frente que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Gracias a esta coyuntura, ese ex candidato volvió a presidir concentraciones multitudinarias. La liquidación del SME será una bandera reiterada en el ánimo contestatario frente a cualquier iniciativa del gobierno y, más tarde, en el mitificado y anticipadamente conflictivo 2010.

10. Negación de la política. La reputación de Calderón como político negociador, proclive a construir acuerdos, quedó anulada o al menos severamente maltratada. La oscuridad, la malevolencia, la fuerza y el sobresalto que el gobierno consideró indispensables para cerrar la empresa eléctrica, eran propias de un priismo del cual, por lo visto, el presidente actual no está muy alejado.

Publicado en emeequis

miércoles, 14 de octubre de 2009

Congreso: Bancada del PAN, entre dos sopas

Por Froylán Campos Macías

Los dirigentes de los grupos parlamentarios del Congreso tendrán de gracia –aunque en el sentido figurado del término, a nadie le cause hilaridad lo que está ocurriendo al seno del parlamento— otra semana más para tratar de encontrar un acuerdo en el proceso de negociación para conformar las comisiones de dictamen legislativo.

Resulta sumamente penoso documentar que la pluralidad gobernante de la Soberanía Popular no haya podido acreditar, en los últimos 15 días, suficiente madurez y seriedad para procesar y conciliar los diferendos en la interpretación de la norma que define el mecanismo para integrar las instancias legislativas y su distribución conforme a la representatividad política.

Está claro que mientras los integrantes de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política (Cricp) den largas a la suscripción de un arreglo institucional que resuelva este asunto, el Congreso permanecerá, como hasta ahora, entumido y paralizado.

Cantidades industriales de razón asiste a quienes sostienen que entre los ciudadanos ha permeado una percepción totalmente válida: en la LIX Legislatura aún no ha iniciado el trabajo legislativo.
Tal vez algún despistado legislador pudiera objetar que, en términos legales, la Cámara de Diputados está funcionando de manera normal, pero lo cierto es que existe una situación irregular que obstaculiza el desahogo del trámite legislativo de una gran cantidad de negocios que ya han sido remitidos al Congreso para su discusión y dictamen.

Sí: porque el Congreso trabaja, funciona, opera y sesiona hasta donde es permisible tal y como ha quedado demostrado con la aprobación de algunos puntos acuerdo y reformas al reglamento interior.

Sin embargo, es preciso mencionar que éstas últimas iniciativas para modificar la Ley Orgánica del Congreso (LOC), han surgido al tenor de las negociaciones como un recurso extraordinario para tratar de allanar el camino en la construcción de los consensos para integrar las comisiones ordinarias.

Por lo visto, el esfuerzo ha resultado infructuoso puesto que aún persiste la polarización de posturas y posiciones irreductibles entre los grupos que impiden y complican la celebración de un convenio justo y equilibrado.

En ese sentido, la gente abriga sobrados motivos para colegir que la parálisis legislativa se debe única y exclusivamente a la incapacidad política de los líderes del Congreso para procesar y saldar con voluntad, equidad y madurez sus discrepancias.

Hasta donde sabemos, son las presidencias de a lo sumo cuatro comisiones –principalmente la de Gobernación— el punto donde se ha entrampado la controversia.

Y por la actitud de los diputados dirigentes de la coalición legislativa que integran PRI, Nueva Alianza y Verde Ecologista, todo hace suponer que en la bancada de Acción Nacional existe una ala cuya posición riñe con los principios elementales de la política: el diálogo y la negociación como instrumentos que posibilitan la solución de las diferencias y el encuentro de los consensos.

¿O como entender, por ejemplo, el lance del diputado Damian Zepeda Vidales que a título personal –lo cual, en goce de su derecho constitucional de iniciativa, de ningún modo es cuestionable— y no con el respaldo íntegro de la fracción del PAN, pretenda cambiar las reglas para la distribución de las comisiones, sabedor de que ni existen condiciones políticas, mucho menos cuenta con los votos necesarios del pleno para llevar a feliz puerto su genial proyecto?
Mucho temo que a los legisladores del PAN y su aliado el perredista José Guadalupe Curiel, les ganó la mezquindad y la estrechez de miras en sus afanes políticos.

Y es que, mire usted: la reforma al artículo 84 de la LOC sancionada por la mayoría opositora del parlamento el pasado jueves se antoja algo así como un ultimátum de la alianza PRI-PANAL-PVEM porque prácticamente emplaza al PAN para que zanje sus diferencias internas y se arrime a la mesa de la negociación con alguna propuesta de acuerdo en el mencionado tema de las comisiones de trabajo.

Como se informó oportunamente, el cambio al articulado de la norma reglamentaria del Poder Legislativo cobrará vigencia una vez que se publique en el Boletín Oficial del Gobierno del Estado, cosa que deberá ocurrir –para el caso no se requiere la autorización del Ejecutivo— en las próximas horas habida cuenta que ayer, por ser día feriado, no se concretó, y se hará en una edición especial.
Es decir, con la nueva potestad que tendrá el pleno del Congreso para aprobar con el voto de la mayoría absoluta –la mitad más uno— la integración de las comisiones, al grupo parlamentario del PAN sólo le quedan dos opciones, dos caminos, dos sopas: una, o modera su actitud y despliega altas dosis de voluntad para construir un arreglo con el resto de las bancadas; y dos, se repliega y deja que las minorías vuelvan a propinarle otro revés sin oportunidad ni margen para enmendar su propio frankestein.

Para decirlo coloquialmente: en el Congreso, la vaca está echada…

Fuente: http://dossierpolitico.com