viernes, 4 de septiembre de 2009

Christian Poveda: Vivir y Morir en San Salvador

En San Salvador, dos pandillas: la Mara Salvatrucha y Mara 18, se han enfrentado por años en una guerra sin piedad. Más de 14,000 jóvenes olvidados expresan su rebeldía a través de sus tatuajes y profesando una total devoción a su clan, que sustituye a la familia. Hijos de la violencia; son los herederos de bandas formadas en EE.UU. en los años 80 por los inmigrantes salvadoreños que huyeron de la guerra civil. Nacida en los ghettos de Los Angeles, la leyenda “Maras” se fortalece en Centroamérica con el regreso de los refugiados y los inmigrantes ilegales deportados.

En este contexto el fotoperiodista franco español, Christian Poveda, fue asesinado el miércoles 3 de septiembre por desconocidos que le dispararon en momentos en que se encontraba en una carretera al norte de San Salvador, según una portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC).

Christian Poveda (Francia, 1955 - Tonacatepeque, El Salvador, 3 de septiembre de 2009) fue un fotógrafo y cineasta hispano-francés de fama internacional.

Sus padres fueron exiliados de la Guerra Civil Española. Saltó a la fama con un reportaje sobre el Frente Polisario, en el Sáhara Occidental.

Comenzó su trayectoria cineasta en 1977 tratando conflictos así como pasajes de la vida cotidiana en países africanos y en casi toda Iberoamérica. No fue hasta 1990 cuando dejó la fotografía para dedicarse de lleno a los documentales.

Sus últimos tres años de vida los pasó en El Salvador filmando un documental, «La Vida Loca», durante 16 meses sobre las bandas criminales de pandilleros, en especial sobre los integrantes de la banda «La Dieciocho».

El documental, un registro a pie del cañon sobre el fenómeno de las bandas, fue presentando en el Festival de Cine de San Sebastián en septiembre de 2008.

El Festival de Cine Documental Ambulante presentó La Vida Loca en la ciudad de Guadalajara a principios del 2009

El periodista Alain Mingam, miembro del consejo de administración de Reporteros sin Fronteras, recuerda : "Christian era hijo de republicanos españoles refugiados en Francia. Sus convicciones humanistas, que siempre mantuvo, también le venían de sus orígenes.

Christian realizó reportajes en Chile bajo la dictadura de Pinochet, en Nicaragua y en El Salvador. Estaba muy comprometido con sus temas pero no era un hombre de ideas preconcebidas. Precisamente, sus ideas humanistas iban acompañadas con un gran rigor profesional.

Tenía una conducta auténtica, una facultad increíble para meterse en el universo que grababa, en unos temas tan diversos como el sida en Francia, el colectivo Ras l'Front o las maras salvadoreñas. Para él, la fuerza del montaje superaba la fuerza del comentario. Así era como restituía la humanidad de individuos como los 'mareros', por muy monstruosos que fueran sus actos. La implicación personal de Christian en su tema le permitió incluso que las bandas se acercasen a él, con la esperanza de convertirlo en un 'mediador'."

Sin embargo, la guerra entre los dos principales grupos de "maras", la "Mara 18" y la "Mara Salvatrucha" provocó más de 3 mil 700 víctimas a lo largo del 2008. El nombre de Christian Poveda ya se añade a la larga lista de las de víctimas de esta violencia.

La Vida Loca

Difundido por primera vez en 2008, el documental "La Vida Loca" dedicado a la "Mara 18" fue realizado por Christian Poveda tras 16 meses tratando con las bandas del barrio "La Campanera", al este de San Salvador. Esas imágenes son ásperas, molestas: miembros de las bandas abatidos en mitad de la calle, cadáveres de adolescentes, parientes llorando encima de los ataudes, mujeres con el rostro cubierto con tatuajes.

Según los medios de comunicación locales, Christian Poveda fue testigo de siete homicidios durante el rodaje. Tres de los asesinados formaban parte de los protagonistas del documental y otros miembros de "Mara 18", que aparecían en la película, fueron arrestados durante la realización de ésta.

"La Vida Loca" también es un testimonio crítico de los duros métodos empleados por la Policía contra esa juventud perdida. Sutil, admite que las bandas aterrorizan pero también describe a los jóvenes mareros como unos seres cautivadores y representativos de las grietas de la vida familiar.

Tiene como objetivo mostrar cómo las condiciones socioeconómicas, según él descuidadas, llevan a los jóvenes salvadoreños hacia el crimen. "Debemos entender por qué un niño de 12 o 13 años se une a una banda y entrega su vida por ésta", declaraba Christian Poveda en una entrevista para el diario salvadoreño en línea El Faro. Ya difundida en varios países (España, México, Argentina, Alemania y Hungría), la película nunca salió en las salas de cine en El Salvador.

Ficha Técnica:Francia, México, España | 2008 | Español | 105 min. | Color

Director:Christian Poveda

Director de fotografía: Christian Poveda

Edición: Mercedes Alted

Guión: Christian Poveda

Producción: Carole Solive, Gustavo Ángel, Emilio Maillé, Luis Bellaba

Sonido: Jean Guy Véran

Música: Sebastián Rocca

Sitio para la descarga gratuita del documental: http://www.megaupload.com

Fuentes: Radio France Internacionale; Eloy Cuevas-ITAM; Festival de Cine Documental Ambulante; Wipedia; Reporteros sin Fronteras; Prensa Libre-El Salvador; Agencia Fotográfia Vu.

jueves, 3 de septiembre de 2009

PGR se abstiene de proceder contra la indígena Jacinta Francisco

Conclusiones no acusatorias en el caso de Jacinta Francisco Marcial: un acto de justicia

México, D.F., a 3 de septiembre de 2009 / Boletín de prensa

Celebramos la decisión de la PGR de no sostener la acusación en contra de la mujer ñhä-ñhú por hechos en los que también son procesadas Alberta Alcántara y Teresa González

  • Lamentamos, sin embargo, que sin haber elementos contundentes sobre su responsabilidad penal, esté privada de la libertad por más de tres años

  • Esperamos que a la brevedad se restituya en su libertad a Jacinta, Teresa y Alberta


El día de hoy, mediante el boletín 1069/08, la Procuraduría General de la República (PGR) informa su decisión de presentar conclusiones no acusatorias en el proceso que enfrenta Jacinta Francisco Marcial, declarada prisionera de conciencia por Amnistía Internacional y acusada falsamente de haber secuestrado a elementos de la Agencia Federal de Investigación en Santiago Mexquititlán, Querétaro, en marzo de 2006. Por los mismos hechos, recordamos, han sido procesadas también Teresa González y Alberta Alcántara, mujeres, como Jacinta, del pueblo ñhä-ñhú.

Jacinta, su familia y los centros de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez y Fray Jacobo Daciano (que han asumido la defensa) celebramos la decisión de la PGR. La presentación de conclusiones no acusatorias supone el reconocimiento de la inexistencia de pruebas contundentes y legales en contra de Jacinta y significará eventualmente, una vez cerrada la instrucción, su excarcelación sin cargos. El anuncio de la PGR es un acto de justicia que, eventualmente, restituirá en su libertad a una mujer cuyo único delito ha sido su condición de género, su identidad étnica y su circunstancia social de marginación.

No obstante, la presentación de conclusiones no acusatorias no conlleva el acceso a la justicia que la gravedad del caso merece. En los casos de graves violaciones a derechos humanos, la excarcelación de quien está injustamente recluido es sólo un componente de la justicia, la cual debe incluir también, entre otras, la reparación integral del daño causado y la no repetición de los hechos. No está de más recordar que Jacinta ha pasado más de tres años en prisión por un delito que no cometió. Nos preocupa también el hecho de que la decisión de la PGR no contemple la liberación de Alberta y Teresa, acusadas y procesadas con las mismas pruebas ilegales. Por lo que seguiremos trabajando de cerca con el defensor particular de ambas mujeres para lograr su pronta excarcelación, pues en Santiago Mexquititlán no ocurrió ningún secuestro.

La decisión de presentar conclusiones no acusatorias implica la aceptación de las numerosas deficiencias del sistema de justicia en México: los delitos que más agravian a la sociedad no son perseguidos y, en un número significativo de casos, son personas inocentes sin medios para pagar una defensa adecuada quienes van a prisión por delitos que no afectan bienes sociales primordiales. Tal situación se agrava aun más en el caso de quienes por su identidad son discriminados socialmente, discriminación que es reproducida por el sistema de justicia; así ocurre con las mujeres, con quienes viven en condiciones de marginalidad y, sobre todo, con los hombres y las mujeres indígenas.

Con su decisión la PGR pone un alto a los abusos cometidos contra Jacinta, sin embargo las deficiencias estructurales persisten. En el país hay casos similares que no tienen la misma difusión. Es tarea de la sociedad civil y de la opinión pública mantener constante atención a estos para que las autoridades, en sus distintos niveles, se comprometan a no repetir acusaciones injustas como las documentadas en el presente caso.

Jacinta, su familia y sus defensores, estaremos vigilantes a que la PGR, a través del ministerio público adscrito al Juzgado Cuarto de Distrito en Querétaro, efectivamente presente sus conclusiones en el sentido anunciado hoy. Vigilaremos que el juez a cargo del proceso, Rodolfo Pedraza Longhi, resuelva sobre este particular sin dilaciones; máxime considerando que, en los hechos, la Procuraduría realiza en sus conclusiones lo que el juzgador omitió hacer.

Agradecemos la atención de la opinión pública en este caso y convocamos a seguir de cerca el desarrollo de éste y de otros que denotan la situación de los derechos humanos en México. Confiamos que a la brevedad Jacinta misma y su familia podrán estar con nosotros para compartir su palabra y su sentir después de tantos años de buscar justicia.

Centro de derechos humanos Miguel Agustín Pro Juárez